Canalizando tu energía, equilibrando tu cuerpo-mente y espíritu a través de la actividad física.

“Mente Sana en cuerpo Sano” , pon un poco de actividad física en tu vida y lo resultados se verán reflejados no sólo a nivel físico sino a nivel mental y emocional.  Te verás mejor y entonces buscarás estar aún mejor, reforzarás tu autoestima, potenciarás tu espíritu de éxito y superación y te darás cuenta del ser extraordinario que llevas dentro. Porque una mente sana en un cuerpo sano, es capaz de sostener una vida plena, equilibrada y positiva. Tendrás la fortaleza para sacarle jugo a cada momento, porqué te sentirás mejor, y tu calidad de vida será mejor.

El sedentarismo es un mal que afecta a más del 60% de la población mundial y que está provocado, en gran medida, por la falta de movilidad ligada a los trabajos modernos, falta de actividad física escolar, y que las nuevas formas de entretenimiento van casi todas ligadas a comer y estar sin movimiento alguno.  Esta situación,  genera  grandes desequilibrios psicológicos relacionados con el estrés, la ansiedad o la falta de concentración.  La solución a estos problemas puede mejorar con una práctica deportiva regular y controlada, ya que proporciona un equilibrio mental, que influye en la percepción de un bienestar generalizado.

Hacer ejercicio es saludable para nuestro cuerpo, y también para nuestra mente. Es una válvula de escape que nos ayuda a dejar los problemas y  las tensiones de lado. El ejercicio atenúa la sensación de fatiga y libera endorfinas, una secreción que produce sentimientos de placer y de euforia, lo que consigue que nos mostremos más positivos con todo lo que nos rodea. El ejercicio es una excelente forma de canalizar la energía.

Hoy en día es más común escuchar sobre casos de hiperactividad, bipolaridad, ansiedad, depresión, mal manejo de emociones, etc.,  todo un cúmulo de sensaciones que son provocadas por un desequilibrio energético. El cuerpo habla lo que la boca calla, acumula emociones que no son liberadas, y  se enferma buscando atención. El movimiento es una forma de expresión corporal que si se practica con constancia, puede ser el método por el cual soltemos   aquellas emociones negativas que se van acumulando con el día a día, llevando poco a poco a un equilibrio energético, mental y emocional,  y trayendo con ello un cúmulo de sensaciones positivas.

Ten en cuenta que el ejercicio tiene efectos más allá del nivel físico, aquí algunos beneficios, relacionados con tu mente y tus emociones:

El ejercicio como tratamiento antidepresivo: Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2020, la depresión será la segunda causa de incapacidad en todo el mundo. Sus síntomas más característicos son: sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío; desesperanza; sentimientos de culpa; irritabilidad; pérdida de interés en las actividades de las que antes se disfrutaba; fatiga;  problemas para concentrarse; pérdida o aumento del apetito; problemas para dormir o dolores de cabeza.  Según un estudio de la Universidad de Texas (EE.UU.) publicado en el año 2011 en el “Journal of Clinical Psychiatry”, la práctica de actividad física, constante, puede ser tan eficaz como un psicofármaco. Los efectos positivos se deben a que realizar ejercicio de manera regular incrementa los niveles de sustancias químicas cerebrales como la serotonina, principal nerotransmisor implicado en el estado de ánimo.

El ejercicio contra el insomnio: El ejercicio físico, al descargar energía, relaja el sistema muscular, contribuyendo a que el cuerpo esté más relajado, y que la tensión nerviosa disminuya, lo que se traduce en un sueño más profundo y saludable.

El ejercicio para mejorar autoestima y autoconfianza: A nivel psíquico ayuda a incrementar la fuerza de voluntad, y de autocontrol, disminuye el stress, la ansiedad, la agresividad y la depresión, estimula la creatividad, la capacidad afectiva y mejora la autoestima. El ejercicio ayuda a una autoestima más saludable, dado que uno se siente mejor,  y se adquiere una imagen más saludable de nuestro cuerpo.

El ejercicio para mejorar las capacidades mentales: La actividad física tiene una influencia directa sobre la concentración, y por tanto, sobre el rendimiento académico y profesional.  Esto debido a que la actividad física influye sobre la fuerza muscular, la capacidad cardiorespiratoria y la habilidad motora, lo que interviene en “la transmisión cognitiva, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva”, mejorando el rendimiento académico  y profesional.

El ejercicio para reducir estrés, ansiedad y prevenir la fatiga crónica: hacer deporte reduce el estrés y disminuye el nivel de cortisol en el organismo, una de las hormonas que causa la ansiedad. También mejora el nivel inmunológico pues estimula la producción de endorfinas, encargadas de la defensa del organismo que, al actuar incluso sobre el sistema nervioso, contribuyen a que experimentemos una estupenda sensación de bienestar. La práctica habitual del ejercicio físico es la herramienta más utilizada, hoy en día, para combatir estados de cansancio (temporal o crónico) y de decaimiento.

Hacer ejercicio no tiene que ser algo agotador y complicado. Lo importante es poner en marcha nuestra cuerpo, y disfrutar de los resultados en poco tiempo. Y es que,  el ejercicio también tiene  beneficios que “no se ven, no se tocan”,  que hacen de él, la mejor herramienta para mejorar nuestra vida.  Si aún no eres parte de este estilo, comienza practicando amor propio y añade este hábito a tu rutina.

Alba Porras

Health Coach y Kinesióloga

wellzensehstudio@gmail.com